Las plantas y los animales se adaptan a las características del lugar donde viven.

Las plantas que viven en el páramo, como el frailejón, tienen hojas cubiertas de vellos para protegerse del frio. Las plantas que viven en el desierto, como el cactus, almacenan gran cantidad de agua que les sirve de reserva para los días largos y calurosos.

Los animales protegen su cuerpo de diferentes maneras. Algunos tienen el cuerpo cubierto de plumas, otros de escamas, de pelo,  de lana.